Muertes de reclusas exhiben abusos, omisiones y tortura en penal federal

Muertes de reclusas exhiben abusos, omisiones y tortura en penal federal

ūüĒī Las guerrerenses Juana Ortiz y Guadalupe Merino, murieron en circunstancias extra√Īas despu√©s de¬†ser trasladadas del penal de Acapulco al CEFERESO 16 de Morelos¬†

‚ě°ÔłŹ¬†En lo que va del a√Īo, unas 500 reclusas de diferentes entidades federativas han sido trasladadas de penales estatales al Penal Federal 16, en Morelos. Tan solo del Estado de Guerrero han muerto dos en circunstancias extra√Īas, producto de los traslados, omisiones, violaciones a los derechos humanos y posiblemente torturas.¬†

Familiares de las reclusas han denunciado irregularidades y graves violaciones a los derechos humanos de las reclusas, argumentando que la mayor√≠a de los traslados se dieron sin haber sido previamente notificadas en audiencias, y aprobadas por el juez de ejecuci√≥n o de control. 

El 21 de febrero del a√Īo en curso, durante un operativo que se realiz√≥ en el Centro de Reinserci√≥n Social de Acapulco de Ju√°rez, Guerrero, se llevaron a cabo 25 traslados al Centro Federal de Reinserci√≥n Social n√ļmero 16 (CEFERESO), ubicado en carretera federal 95 Amacuzac-Grutas de Cacahuamilpa, colonia Michapa del municipio de Coatl√°n del R√≠o.

Durante la madrugada cuando se llevaba a cabo el traslado, en el penal de Acapulco se registraron hechos violentos cuando algunos reclusos que se opon√≠an al traslado se amotinaron, dejando como saldo 17 agentes de seguridad lesionados. 

El 13 de abril pasado, familiares de 23 reclusas trasladadas, se manifestaron y dieron a conocer las irregularidades y violaciones a los derechos humanos de las reclusas, entre las cuales manifestaban la distancia del penal al que fueron llevadas y las limitaciones que se tienen para acceder a la visita.

Caso Juana Ortiz

En 2006, Juana Ortiz Arellanes, de 75 a√Īos de edad, originaria de la cabecera municipal de Cuajinicuilapa, en la regi√≥n Costa Chica del Estado de Guerrero, fue puesta en prisi√≥n por el presunto delito de secuestro. 

‚ÄúMi mam√° era inocente, fue acusada injustamente y nunca se le comprob√≥ el delito, su caso estuvo lleno de irregularidades. Cuando en 2010 fue sentenciada, nosotros hicimos uso del recurso de impugnaci√≥n a la sentencia; fue torturada, una de sus captoras se le mont√≥ en la barriga mientras la golpeaba en todo el traslado a la Ciudad de M√©xico donde fue puesta a disposici√≥n de la PGR”, declar√≥ el hijo de do√Īa Juana. 

“De esos actos de tortura, mi mam√° qued√≥ con afectaciones a su salud por lo que deb√≠a ser sometida a diferentes estudios m√©dicos, particularmente de sus o√≠dos y su abdomen‚ÄĚ, agreg√≥. 

Durante la reclusi√≥n en el penal de Acapulco, Juana pod√≠a recibir asistencia m√©dica especializada que su hijo le prove√≠a, desde los estudios m√©dicos hasta la medicaci√≥n requerida. 

El 21 de febrero, Juana fue una de las 25 mujeres trasladadas el CEFERESO 16 de Morelos, donde debió recibir atención médica, de acuerdo con su historial clínico.

Tres d√≠as despu√©s del traslado, Juana tuvo comunicaci√≥n con su hijo, quien dice haberla escuchado bien. Se despidieron en la llamada… sin saber que ser√≠a la √ļltima. 

Al d√≠a siguiente, trabajo social del Penal Federal se comunic√≥ para darle la noticia que su madre hab√≠a tenido una “complicaci√≥n m√©dica”: 

‚ÄúMe lo dijeron en palabras que solo un m√©dico entiende, ya despu√©s yo lo busqu√© en internet y ah√≠ supe que se trataba de un derrame cerebral. Pero a mi no me dijeron por qu√© le pas√≥ eso, algo debi√≥ haber pasado con mi mam√°, a lo mejor la golpearon, la aventaron y se golpe√≥ o algo le dijeron que la alter√≥, algo le hicieron ah√≠‚Ķ‚ÄĚ recuerda Jos√© Luis. 

Del centro penitenciario fue trasladada al Hospital General Jos√© G. Parres en Cuernavaca, Morelos, donde estuvo 20 d√≠as en coma, d√≠as en los cuales solo su hijo pudo estar con ella. La Direcci√≥n de Trabajo Social del Penal Federal le neg√≥ la visita a cualquier otro familiar para apoyar con el cuidado de la interna. 

Durante los d√≠as de coma, su hijo le proporcionaba los cuidados necesarios, as√≠ como masajes en el cuerpo. En el d√≠a 20 del coma, Juana abri√≥ los ojos: ‚ÄúMe mir√≥ con tristeza y dijo que me amaba; la abrac√© y sent√≠ que ella pod√≠a seguir conmigo m√°s tiempo‚ÄĚ, relata.

A los 26 d√≠a de estar hospitalizada, Jos√© Luis lleg√≥ al hospital para ver c√≥mo un equipo m√©dico especializado le practicaba t√©cnicas de reanimaci√≥n… Juana hab√≠a fallecido. 

‚ÄúYo todav√≠a encontr√© su cuerpo tibio, ya antes una trabajadora del hospital me hab√≠a dicho que hiciera lo posible para que la familia acudiera a despedirse. Ella sab√≠a que ya deb√≠amos despedirnos‚ÄĚ.

Durante una entrevista, Jos√© Luis manifest√≥ que hubo demasiadas fallas en el proceso y todo ha sido muy extra√Īo. Nunca tuvo conocimiento claro de las causas que provocaron el derrame, el Centro Penitenciario pretend√≠a entregarle el cuerpo cremado, mostrando ‚Äúgenerosidad‚ÄĚ, al decirle que le regalar√≠an la caja donde llevar√≠an sus cenizas. 

Jos√© Luis rechaz√≥ el ofrecimiento, argumentando que √©l quer√≠a el cuerpo de su madre pero entonces el Penal Federal se neg√≥ a pagar el traslado, diciendo que, si deseaba llevarse el cuerpo completo, le hiciera como pudiera. 

Caso Guadalupe Merino

Guadalupe Merino S√°nchez, acapulque√Īa de 49 a√Īos, purgaba una sentencia de 30 a√Īos por un delito del fuero com√ļn, de los cuales ya hab√≠a cumplido 22. 

A 8 a√Īos de cumplir su sentencia fue una m√°s de las 25 reclusas trasladadas del Penal Estatal de Acapulco de Ju√°rez al Penal Federal 16 de Coatl√°n del R√≠o, en Morelos.

El mi√©rcoles 29 de junio por la ma√Īana, su hija que tambi√©n se llama Guadalupe Merino, recibi√≥ la llamada del √°rea de Trabajo Social del Penal Federal, donde le informaban que su madre ser√≠a trasladada a un hospital por complicaciones respiratorias, y que por lo pronto le colocar√≠an un cat√©ter. 

Aunque Guadalupe pidi√≥ que le dieran el nombre del hospital para trasladarse a ver a su madre, le negaron la informaci√≥n argumentaron que por seguridad no pod√≠an decir a qu√© hospital era trasladada y que solo se mantuviera atenta al tel√©fono, por cualquier situaci√≥n que se le requiriera. 

Alrededor de las 18:00 horas de ese mismo día, le notificaron por teléfono que su madre sería entubada y que ya el consentimiento para la entubación había sido firmado por la reclusa.

Este acto le pareci√≥ sospechoso a Guadalupe, ya que en tiempos pasados su madre se opuso a la entubaci√≥n del padre de sus hijas. ‚ÄúMi mam√° dec√≠a que si te entuban ya no vives, te van a matar, por eso s√© que mi madre nunca firmar√≠a eso‚ÄĚ, dijo. 

Sospechando lo peor, Guadalupe inici√≥ el viaje a Morelos para buscar a su mam√° pero en el camino, cuando transitaba por Chilpancingo, recibi√≥ la llamada del Penal donde le informaban que su madre hab√≠a fallecido de un paro cardiaco. 

‚ÄúLegu√© al Hospital General Jos√© G. Parres de Cuernavaca, en Morelos y ah√≠ me entregaron el acta de defunci√≥n en la cual dec√≠a que la causa de su muerte fue por el c√°ncer g√°strico que ella padec√≠a. Se contradijo con lo que el Penal me inform√≥, ya no s√© si fue paro cardiaco o por el c√°ncer‚ÄĚ, relata Guadalupe.

Cuando Guadalupe Merino S√°nchez fue trasladada, ella se encontraba recibiendo tratamiento para el c√°ncer en el hospital de cancerolog√≠a de Acapulco. 

Seg√ļn las declaraciones de su hija, ya hab√≠a recibido la √ļltima quimioterapia y ya solo estaban suministr√°ndole medicamentos tomados, por lo que solo hac√≠a falta un estudio para saber si Guadalupe segu√≠a enferma o ser√≠a una m√°s de las mujeres que orgullosas pueden decir, que pese a las adversidades logr√≥ vencer el c√°ncer, sin embargo, ese estudio no se llev√≥ a cabo por el traslado.

Guadalupe Merino hija, declar√≥ que desde el 21 de febrero de 2022 su madre vio interrumpido su tratamiento, por lo que, el estudio de exploraci√≥n que debieron hacerle no fue realizado. 

‚ÄúYo me apresur√© a llevar el historial cl√≠nico de mi mam√° al penal, se lo entregu√© a Trabajo Social esperando que le dieran seguimiento a su tratamiento y que tambi√©n pudiera continuar con la dieta especial que aqu√≠ estaba llevando, pero fue en vano‚ÄĚ.

‚ÄúEn las llamadas, mi mam√° lloraba diciendo que no le daban los alimentos que requer√≠a, no le daban medicamentos ni atenci√≥n medica. La estaban dejando morir, me estaban matando a mi mam√°‚ÄĚ dice entre sollozos, Guadalupe. 

Durante su reclusi√≥n en el Penal Federal, Guadalupe Merino S√°nchez fue v√≠ctima de malos tratos y graves violaciones a sus derechos humanos. Una vez fallecida, el penal pretend√≠a obligar a la familia a pagar 10 mil pesos para el traslado del cuerpo, exigiendo que el viernes a las 8:00 de la ma√Īana ten√≠an que saldar la cuenta para el traslado.

Para ello, personas del √°rea jur√≠dica, de trabajo social y de finanzas del Penal, se encontraban en el hospital esperando el pago. 

Gracias a la presi√≥n de la Defensora de Derechos Humanos y Activista Viridiana Molina, de Art√≠culo 20, lograron que fuera el Penal quien cubriera esos gastos. 

Otro de los actos graves es que, al no llevar ropa de sobra, le entregaron el cuerpo de su madre desnudo, por lo que una vez en casa, su hija y hermana pudieron revisarlo a profundidad, dando cuenta de varios moretones en los hombros y brazos, mientras algunas costillas estaban “sumidas o dobladas”. Incluso pod√≠an meter la mano completa entre las costillas como si estuvieran quebradas. 

Ten√≠a cortadas en los dedos y quemaduras aparentemente de cigarros en las manos, pero lo que m√°s les impact√≥ fue ver que ten√≠a piquetes hechos con alg√ļn objeto punzocortante en todo el cuerpo, incluso en sus genitales.

Con su voz quebrada por las l√°grimas, Guadalupe exige justicia: ‚ÄúA mi madre me la mataron con su negligencia y yo no quiero que esto se quede impune, yo quiero que no se muera ni una m√°s, ni una m√°s. Lo que ellos (autoridades penitenciarias) est√°n haciendo, es matarlas de una en una. A mi madre la hicieron sufrir mucho, me la mataron en total sufrimiento y angustia…‚ÄĚ.¬†

En un intento por mantener a su madre con vida, en un intento por procurar la atención y mantenerla estable como lo venía haciendo en Acapulco, Guadalupe hizo 4 demandas ante derechos humanos pero al parecer no fue suficiente. Su madre falleció por falta de atención médica y la negligencia de las autoridades penitenciarias.

Consecuencias de traslados 

Estos y varios casos m√°s han sido documentados por la Organizaci√≥n Articulo 20, de mujeres privadas de la libertad que manifestaron las consecuencias y afectaciones que traen para las reclusas y los familiares, los traslados masivos que se han llevado a cabo en estos √ļltimos meses

Han denunciado la falta de atenci√≥n m√©dica, pues ‚Äúen el CEFERESO solo se cuenta con dos m√©dicos generales de lunes a jueves, para la atenci√≥n de casi mil 200 reclusas, algunas de ellas con enfermedades que requieren de m√©dicos especializados‚ÄĚ. 

No se cuenta con suministros médicos y los familiares están impedidos para llevar suministros a sus familiares privados de la libertad.

La mujer se√Īal√≥ tambi√©n que, por la ubicaci√≥n geogr√°fica, algunas no han podido recibir visitas en los √ļltimos 4 meses, ya que los familiares son de escasos recursos y quienes aportaban econ√≥micamente en el sustento del hogar eran las mismas reclusas que desarrollaban alguna actividad econ√≥mica dentro del penal, pero que ahora, esas actividades ya no ser√°n posible porque no est√°n permitidas en el penal federal. 

De acuerdo con la plataforma Proyectos México, que es una iniciativa del Gobierno Federal que vincula proyectos de infraestructura con inversionistas nacionales y extranjeros, el CEFERESO 16 cuenta con capacidad para albergar a 2 mil 528 internas y, aunque ahora se encuentra a la mitad de su capacidad, las porciones de alimentación de las reclusas se han reducido a 60 gramos de alimentos en cada comida.

Una investigación de Yaneli Fuentes | API Guerrero 

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