octubre 20, 2020

“Bud” dejó en la ruina a doña Soledad, en Playa Paraíso, Guerrero  

*** Su casa y restaurante fueron destruidos por el mar

Edgar de Jesús/API

San Jerónimo, Gro. 12 de Junio del 2018.- A sus 74 años, doña Soledad González Baltazar vio destruido todo lo que forjó en su vida, ante la fuerza del huracán “Bud” que golpeó las costas de Guerrero y devastó algunas zonas, como Playa Paraíso.

Esta comunidad pertenece al municipio de Benito Juárez (San Jerónimo), uno de los más afectados por el alto oleaje en la zona costera, la salida de la laguna y las fuertes rachas de viento.

Doña Soledad tenía aquí un pequeño cuarto de madera y una enramada, pero las dos estructuras quedaron en ruinas, por lo que ha solicitado a las autoridades municipales, estatales y federales, le ayuden a reconstruir su casa y reactivar su negocio de comida.

La mujer es una de los 42 enramaderos que resultaron damnificados en Playa Paraíso, pero en su caso, literalmente se quedó sin nada. Muebles, aparatos, ropa y documentos, fueron arrastrados por el agua del mar y la laguna que se juntaron en esta ocasión.

Desde la edad de 18 años, doña Soledad ha vivido en esa zona litoral, donde formó una familia y procreó a sus hijos, dedicándose a ofrecer servicios de guía y restaurante.

“Una ola grande llegó de pronto y se llevó la madera de las paredes de mi cuarto, mi ropa, mi cama y mi televisión, también las sillas y mesas de mi negocio”, recordó casi al borde del llanto.

Ahí, entre las ruinas de su negocio, acompañada de su nieto e hija, lamentó que se ha quedado sin nada y al momento ninguna autoridad la ha visitado para ofrecerle ayuda, tampoco, precisó, algún candidato.

La anciana lleva cuatro días durmiendo en una hamaca a la intemperie, a un lado de lo que fue su hogar, mientras que cerca de un tendedero improvisado puso a secar la poca ropa que rescataron algunos pescadores.

Aunque su casa no era grande, recuerda que tenía un cuarto cómodo donde descansaba a gusto, en su cama que ya no está, igual que su televisor con el que se distraía por momentos, y menos los juguetes de su nieto que constantemente la visitaba.

En su restaurante quedaron pocas mesas de madera esparcidas, deterioradas, mientras que la gran cantidad de arena que trajeron las olas, dejó sus trastes sepultados, por lo que hoy los busca entre la tierra. Ha rescatado, dice con un poco de motivación, algunos sartenes, vasos, platos y tazas.

“Fue desesperante porque el agua de la laguna que estaba muy llena se metió por un lado, además de que llovía, y luego las olas comenzaron a reventar cerca de los negocios hasta que llegó una que cruzó hasta el estero se llevó todo. Se llevó las tablas de mi cuarto así como la tele, mi ropa y mis cositas, me dejó sin nada”, expresó.

E insistió que a esta situación se suma la falta de apoyo de parte del gobierno estatal y federal, así como la desolación que dejó el huracán en materia turística, porque desde el paso de Bud a la fecha, no llegan visitantes.

Doña Soledad se conforma con comer arroz, frijoles y uno que otro pescado que logra sacar de la laguna, mientras espera que el Gobierno aplique realmente los fondos existentes para desastres naturales, o simplemente a que pasen los días y ella pueda seguir trabajando para levantar un nuevo hogar. (Agencia Periodística de Investigación)  

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