noviembre 28, 2020

Turistas se alimentaron con dulces y orina para sobrevivir en grutas de Chilpancingo

*** Vacacionaban en Acapulco y fueron a Acahuizotla a explorar las grutas
Bernardo Torres/API
Chilpancingo, Gro. 03 de Abril del 2018.- Los nueve turistas de deportes extremos que quedaron atrapados durante cuatro días en una gruta del poblado de Acahuizotla, en el municipio de Chilpancingo, Guerrero, se alimentaron con galletas, dulces y orina, para sobrevivir.
De acuerdo con familiares y autoridades, los rapelistas con larga experiencia en este deporte, acudieron a vacacionar al Puerto de Acapulco, a donde llegaron el 24 de marzo, y este fin de semana acudieron a explorar esta gruta, a donde pocos se atreven a entrar.
El viernes 29 de marzo, llegaron al poblado de Acahuizotla, a 40 minutos de Chilpancingo, e iniciaron su aventura, al interior de la gruta del Río “Apetlanca”, y desde entonces perdieron contacto con el exterior.
Fue hasta la mañana del lunes, cuando la persona que los guió hasta este sitio dio parte al número de emergencias 911, y fue desplegado un operativo de búsqueda y rescate por parte de elementos de la Secretaría de Protección Civil (PC), en coordinación con el Ejército Mexicano y la Policía Estatal.
También acudieron elementos de la Policía Ministerial de la Fiscalía General del Estado (FGE), ante la posibilidad de que hubiesen sido privados de la libertad por los grupos delincuenciales que operan en esta zona, aunque al establecer contacto con los desaparecidos, fue descartada.
El primer contacto se tuvo por la mañana, con un grupo de exploración, y de acuerdo con el secretario de PC, Marco César Mayares Salvador, los deportistas quedaron a mitad del recorrido que consta de 2.5 kilómetros, y en la mayor parte de la gruta corre el agua, lo que complicó la salida.
Puntualizó, que los deportistas en ningún momento notificaron a alguna autoridad turística, o de la localidad, por lo que durante los cuatro días no se supo nada de ellos.
El operativo de rescate se extendió durante más de 12 horas, dado lo accidentado del lugar, pues la entrada a la caverna se localiza en la parte alta de un risco, a más de un kilómetro del camino a donde se puede acceder con vehículos, por lo que el recorridl se hace a pie, con apoyo de cuerdas.
Los ahora rescatados, eran esperados ya por familiares y amigos que hicieron el viaje desde Toluca, Estado de México, para mantenerse al tanto de las labores dd rescate en el que participaron más de 100 personas de diferentes dependencias.
Al momento de su salida, también aguardaban dos ambulancias de Protección Civil para brindarles los primeros auxilios, puesto que algunos presentaban severos cuadros de deshidratación y problemas de glucosa.
Se alimentaron con galletas, dulces y orina
Una vez superado este episodio del que pensaron no sobrevivirían, los espeléologos narraron su aventura y de como pudo haberse convertido en una tragedia.
Jorge Hermosillo Miranda, el más experimentado del grupo, y quien dijo que incluso ha escalado el Monte Everest, participado en maratones de más de 100 kilómetros en bicicleta, reconoció que utilizaron información errónea, al consultar mapas topográficos de 1980.
Según este mapa, se trataba de un recorrido de 2.5 kilómetros, el cual recorrerían en no más de cinco horas, pero se llevaron la sorpresa que la caverna estaba obstruida, y no contaban ya con el equipo para regresar por donde habían entrado.
Atrapados a la mitad del recorrido, conservaron la calma, racionaron la poca comida y agua que llevaban, y permanecieron cuatro días en completa oscuridad.
Al moverse un poco lograron encontrar agua consumible, pero en ese momento también se les agotaron las baterías, quedando en total oscuridad, en un sitio donde abundaban los insectos, como garrapatas y otros que no pudieron identificar.
Relataron que para evitar la hipotermia permanecieron juntos cubiertos con una manta, consumieron orina para no perder energía y se mantuvieron unidos, esperando un rescate.
Esta, dijo uno de ellos, es una de las experiencias más dificil, pues a sus más de 60 años, y tras haber recorrido sitios mas peligrosos, jamás habían estado al borde de la muerte.
Al final, quedó en una amarga experiencia, y gracias al auxilio de las corporaciones de rescate, salieron ilesos de esta situación, con ligeros golpes, agotados, desmoralizados, pero con el ánimo de seguir practicando deportes, ahora con mayores precauciones. (Agencia Periodística de Investigación)

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