Pandemia, inseguridad y largas distancias, estancan la educación en la Sierra de Guerrero

Pandemia, inseguridad y largas distancias, estancan la educación en la Sierra de Guerrero

La Pandemia por el Covid-19, la inseguridad, largas distancias y caminos incomunicados, tienen estancada la educación en la Sierra de Guerrero; relataron maestros del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) que tienen su sede en Tlacotepec, cabecera del municipio de Heliodoro Castillo.

Los maestros normalistas no llegan a las localidades más apartadas, o donde las matrículas son muy bajas para otorgarles una clave, por lo que son educadores de Conafe quienes asumen esta responsabilidad.

Son jóvenes voluntarios que en su mayoría no rebasan los 25 años y comparten sus conocimientos a estudiantes de preescolar, primaria y telesecundaria, desafiando toda esta serie de dificultades.

María Helena García Hernández, coordinadora de Conafe en Heliodoro Castillo, relató a este medio de comunicación las carencias y riesgos que enfrentan los jóvenes que prestan su servicio a este sistema de educación.

Una de las principales dificultades para ellos, dijo, es el traslado, los caminos están severamente afectados y destruidos por las lluvias y el abandono gubernamental, tanto que para llegar a las localidades deben hacer trayectos desde tres hasta siete horas, sin pasar por alto el riesgo de sufrir algún accidente.

Además, son pocos los jóvenes que asumen el riesgo de prestar su servicio social en la Zona Serrana, mucho por el estigma de la violencia e inseguridad que siempre ha sido una característica impuesta desde las ciudades a Tlacotepec.

Desde marzo del año pasado, las cosas empeoraron, la instrucción fue suspender las clases presenciales, se cerraron los caminos para contener la pandemia por el Covid-19, tuvieron en un primer momento que improvisar métodos hasta que empezó a llegar material del programa “Aprende en Casa”.

No es fácil en la sierra adaptarse a esta nueva normalidad, acá, dice la maestra, se carece de muchas cosas, energía eléctrica, acceso a internet, infraestructura educativa y carretera, así como la falta de material didáctico.

Actualmente García Hernández, dijo que coordinan 52 localidades, en las cuales hay 43 servicios de preescolar, 31 de primaria y 16 de nivel secundaria.

A pesar de todas las carencias que enfrente en este subsistema educativo, a veces son los padres de familia quienes ante el interés de que sus hijos tengan una educación de la mejor calidad posible quienes proporcionan el material, se organizan para exigir a las autoridades y apoyan a los educadores con hospedaje y comida.

La maestra consideró que es importante el regreso a clases presenciales, principalmente en la Sierra de Guerrero donde no hay internet, y como Conafe acatarán las indicaciones de la Presidencia de la República.

Esta inquietud también la comparten los padres de familia quienes expresan que sus hijos no han aprendido igual, hay quienes no tienen teléfono y seguido se va la luz.

Los maestros implementaron una estrategia de visitas a las comunidades para dejar y revisar, pero nuevamente las dificultades saltan a la luz, no accesos en los caminos por la temporada de lluvias o los trayectos son de hasta 8 o 9 horas.

En cifras el Conafe atiende en los municipios de Helidoro Castillo, San Miguel Totolapan y Leonardo Bravo, alrededor de 300 alumnos de secundaria, 400 de primaria y 350 de preescolar, atendidos por al menos 90 educadores.

Blanca, un caso de éxito de Conafe

A pesar de que se dice que el sistema de educación del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) carece de profesionalismo, la voluntad y disposición de los alumnos y padres de familia han arrojado casos de éxito.

Es el caso de la joven Blanca Estela Hurtado López de 21 años, originaria de la comunidad de San Antonio de las Palmas, Municipio de Helidoro Castillo, quien cursó preescolar, primaria y secundaria en escuelas del Conafe.

Debido a que en su comunidad no podía seguir sus estudios, tuvo que migrar a Tlacotepec para estudiar el nivel Bachillerato y después hasta la Ciudad de Teloloapan donde cursó la Escuela Normal “Vicente Guerrero”.

Estando en la Normal, se dio cuenta que ya era un gran logro y que sobre todo podría seguir estudiando a pesar de que tenía que viajar más de cuatro horas cada ocho o 15 días.

Este año ya presentó el examen de oposición para acceder a una plaza, donde logró el cuarto lugar a nivel estatal y, muy probablemente pronto esté frente a un aula del nivel telesecundaria.

En este momento se encuentra brindando su servicio como maestra de Conafe; se dice motivada por la necesidad que observa de que los niños en la Sierra reciban también educación, dado que muchos no pueden viajar a otros poblados para continuar sus estudios.

Señala que, en los pueblos, compartiendo sus conocimientos sigue aprendiendo y preparándose, prepararlos tal vez para que sigan su ejemplo y puedan llegar a terminar una carrera universitaria.

Ella, al igual que el resto de los maestros y padres de familia, comparten la preocupación por el regreso a clases presenciales, pues los niños no están vacunados y se tiene que llegar a un consenso para definir que va proceder.

A su consideración no es momento aún de volver a las aulas; en las comunidades la población es también vulnerable a contagiarse y en caso de una emergencia, a veces no hay ni paracetamol o no hay manera de un traslado.

Blanca seguirá brindando sus servicios en Conafe, en alguna comunidad de Heliodoro Castillo, hasta que le sea entregada su plaza. Incluso, se ve en un futuro frente a un aula en alguna localidad donde aún no haya maestro.

Reportaje de Bernardo Torres | API Guerrero 

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