Destrucción de amapola deja en crisis alimentaria a El Fresno, en la Sierra de Chilpancingo

Destrucción de amapola deja en crisis alimentaria a El Fresno, en la Sierra de Chilpancingo

La destrucción de plantíos de amapola en la Zona Serrana del Municipio de Chilpancingo, ha dejado sin sustento alimenticio a más de dos mil habitantes de la comunidad de El Fresno, de donde depende el 100 por ciento de la población. 

Un poblador, dijo que en las últimas semanas helicópteros de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) se desplegaron en los cerros para erradicar este enervante, que aunque ilegal, da sustento a sus familias.

Entre helicópteros y operativos de elementos del Ejército Mexicano, destruyeron al menos 30 hectáreas de este cultivo, lo que representaba la producción anual para los habitantes de El Fresno.

Lo malo en este asunto, dicen, no fue que fumigaran la amapola solamente, sino que los helicópteros arrasaron también con cultivos de maíz, huertas de plátano, aguacate y durazno, que es otra forma de subsistir en este marginado poblado.

“No por sembrar amapola la gente debe pensar que somos gentes malas, y tampoco debe pensarlo el gobierno, sembrar amapola es por la falta de oportunidades, falta de empleo y apoyos gubernamentales”, dijo.

Insistió en que como productores de amapola no están en contra de los operativos del gobierno, pero pues ellos no tienen otra forma de susbsistir dado el abandono histórico en el que han vivido.

“Si tuviéramos otra forma de vivir no sembraríamos amapola, si tuviéramos huertos, programas sociales, el presidente Andrés Manuel López Obrador eso debería de ver, que aquí necesitamos su apoyo” reprochó.

También hicieron el llamado a la presidenta municipal electa, Norma Otilia Hernández Martínez, y a la gobernadora electa, Evelyn Salgado, para que volteen a ver a esta parte de la sierra y los saquen de la marginación en el que los dejaron los gobiernos priistas y perredistas.

En el Fresno enfrentan graves problemas de vivienda, las cuales a cada rato sucumben a los fenómenos naturales, sea viento, lluvia o sismos, por lo que muchas familias prácticamente viven en chozas improvisadas.

Otro de los graves problemas es que al ser una población de más de dos mil habitantes no cuentan con un doctor o centro de salud en la comunidad, y llevar a un enfermo a Chilpancingo significa horas de camino, que a veces terminan en tragedias por no poder llegar.

Salud, educación, vivienda, desarrollo social, son términos lejanos, por lo que llamaron a los tres niveles de gobierno a por fin poner atención a esta comunidad. 

Texto e imágenes de Bernardo Torres | API Guerrero

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