mié. Jun 26th, 2019

*** Saúl Mier era un brigadista que murió combatiendo un incendio forestal, en Tixtla, Guerrero

Bernardo Torres/API
Chilpancingo, Gro. 08 de Mayo del 2019.- Cientos de personas no pudieron contener las lágrimas al paso del cortejo fúnebre con el que fue despedido Saúl Mier Deloya, brigadista de Protección Civil del Municipio de Tixtla, quien perdió la vida combatiendo un incendio forestal.
A bordo de una ambulancia de la corporación a la que perteneció por más de seis años, salió por última vez del domicilio que fuera su hogar hasta sus 31 años que llegaron trágicamente, al caer a un barranco de 50 metros la mañana de este martes, cuando intentaba sofocar un incendio forestal.
Seguido por cientos de personas, recorrió la Avenida principal de Tixtla, provocando el llanto de quienes lo veían pasar; arribó a las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Civil Municipal, donde era esperado con banderas y globos blancos.
Sus compañeros, al montar guardias de honor junto con autoridades municipales, lo recordaron como un gran amigo, profesional en todo lo que hacía, capacitado en materia de Protección Civil, Primeros Auxilios, en cuidado del medio ambiente y estudios para recuperar la Laguna de Tixtla.
La alcaldesa, Erika Alcaraz Sosa trató de levantar el ánimo y aminorar el dolor de la familia con un emotivo discurso, en el cual destacó lo difícil que es para una madre perder a un hijo que deja un espacio irremplazable. A la vez les reiteró su apoyo “de aquí en adelante”.
El último pase de lista seguido de un toque de silencio estremeció al centenar de personas presentes. Elementos de PC, agentes de tránsito y de la Policía Municipal, montaron guardias honor visiblemente afectados por la muerte de su compañero.
De ahí salió nuevamente el cortejo fúnebre para hacer una parada en el Barrio de Santiago, donde recordaron que pasaba largos ratos con sus amigos de la infancia. Fue recibido con una valla, música de viento y danzas de tlacololeros, frente a la Iglesia de Santiago Apóstol.
Consternada, la gente salía a la puerta, se asomaba por los balcones; no podían contener el llanto. Una mujer de avanzada edad postrada en una silla de ruedas no asimilaba lo que veía. Una niña preguntaba inocentemente a su madre: ¿Porqué se murió el muchacho?. No había una respuesta.
Cohetes retumbaban en el cielo, aún opacado por el humo de los incendios que Saúl buscaba combatir. Eran como un grito preguntando al creador por qué llevarse a un joven de apenas 31 años; qué pasará con su madre, su esposa, sus dos hijas de cuatro y un año de edad, pues él era todo lo que tenían.
Todavía fue llevado a despedirse del Ayuntamiento, posteriormente a una misa de cuerpo presente en la Catedral San Martín de Tours, y pasadas las 18:00 horas finalmente su cuerpo fue entregado a la tierra, mirando hacia el espejo de los dioses. (Agencia Periodística de Investigación)

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