mié. Jul 17th, 2019

Mezcal artesanal; una tradición en peligro, en Llanos de Tepoxtepec

*** Incendios y producción de mezcal barato a gran escala; las principales amenazas

Bernardo Torres/API
Chilpancingo, Gro. 23 de Junio del 2019.- La proliferación de fábricas de mezcal a grandes escalas, de mala calidad, a bajo precio, ha dejado en gran desventaja a productores de mezcal artesanal, el que todavía se añeja y almacena en tinas de ayacahuite, quienes le invierten el doble de trabajo y por lo tanto su precio es más elevado.
En el mercado, un litro de mezcal 100 por ciento artesanal se encuentra por arriba de los 200 pesos, mientras que las fabricas comerciales donde todo el proceso se desarrolla en alambiques de cobre, que requieren de la mitad del tiempo para su producción, se encuentran desde 100 hasta 50 pesos el litro.
Jesús Solano Moreno continúa la tradición de su padre, que desde hace 25 años aproximadamente se dedica a la elaboración artesanal del mezcal, y enumera cada una de las desventajas en que los ponen las fábricas, y aunque no es el mejor en el mercado, si es el más vendido.
“Nos perjudica porque el mezcal artesanal es de calidad y nosotros lo estamos dando en 200, entonces es un precio normal para la calidad, pero mucha gente lo siente caro y prefieren el comercial lo dan en 50 o 60 pesos, aunque el artesanal es una chulada” manifestó.

La Fábrica de Mezcal Artesanal “Llanos de Tepoxtepec” fue fundada hace aproximadamente 25 años por Don Eduardo Solano Benítez, quien ahora ha delegado el quehacer a sus hijos y un grupo de trabajadores de la misma comunidad, que realizan todo el trabajo de manera rudimentaria.

En una galera de madera en las orillas del pueblo, tienen un horno de barro, adobe y piedra, donde llevan a cabo el proceso de fermentación y destilación, en tinas de madera de Ayacahuite y coscomite que les hizo un carpintero, “ya no hay de estas, pero sale más sabroso, la madera le da un sabor único y especial, que lo diferencia del resto del mezcal”.
El maguey es cortado en la misma región, acarreado con mulas y caballos, cocido en un horno, con leña y piedra, posteriormente cubierto con palma y tierra, y se pasa por carrizos en lugar de tubos a fin de evitar utilizar plásticos o cobre y contaminar con ello la producción.
El mezcal químico, dice, ya trae alcohol, azúcar, incluso el que ya no sirve lo reutilizan y es mezcal que ya tiene mucho sabor a alcohol y se siente como quema la garganta.
Indicó que la gente va a la fábrica a comprar mezcal y lo quiere comprar barato para revenderlo, o usarlo en la elaboración de mezcales de sabores, quienes de un litro sacan hasta tres mezclándolo con agua, pero perdiendo todo el sabor tradicional o natural de esta bebida.
Incluso, explica, que con la bebida artesanal “puedes embriagarte, y al día siguiente no te va dar cruda, no te va doler cabeza, o tener nauseas, te puedes ir a trabajar de manera normal, porque el mezcal es bueno”.
La tradición familiar es de hacer todas las cosas bien, desde el corte del maguey, que debe tener un color y edad específico ya sea velilla o capón, nunca un maguey tierno, dos etapas de la vida del agave que no deben mezclarse y procesarse por separado, hacer todo de manera limpia, para que el resultado sea el mejor.
Los incendios, un duro golpe a la producción de maguey

Los fuertes incendios forestales que se registraron en los meses de abril y mayo de este año, significaron otro duro golpe a la producción de mezcal, pues arrasaron con hectáreas de maguey que recientemente se habían reforestado y otras que ya estaban listas para despencar.
Jesús Solano, con alrededor de 15 años de experiencia en el arte de la elaboración de mezcal, señala que un maguey se lleva aproximadamente 10 años en su proceso de crecimiento, hasta su madurez, por lo que no será fácil recuperar la producción de la noche a la mañana.
“Se nos quemaron varias áreas de reforestación de maguey, y es lo que hemos andado buscando que nos echen la mano el gobierno, que nos apoyen, que consideren esta situación, se nos quemaron además decenas de hectáreas de pino y palma”, dijo.
Los incendios dieron un duro golpe anímico a la población de Llanos de Tepoxtepec, pues también perdieron miles de plantas de palma, que se usan tanto en el proceso de cocción de las pencas de maguey, como en la elaboración de artesanías, petates y sombreros principalmente.
Sobre la carretera Chilpancingo-Llanos, se observan cientos de hectáreas siniestradas, miles de piñas de maguey reducidas a ceniza y carbón, aunque también hay brotes de nuevas plantas que les devuelven el ánimo.
En la comunidad hay dos fábricas de mezcal, que emplean a por lo menos 50 familias durante el año, otras más que viven de las artesanías “nos sentimos un poco tristes, porque no tenemos como generar más trabajo, porque se nos quemó la materia prima para trabajar”. (Agencia Periodística de Investigación)

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